Daño al hábitat

Muchas especies fueron introducidas al país como mascotas o para emprendimientos que luego no resultaron rentables, la falta de educación, conciencia, o simplemente por desconocimiento, son varias las especies que fueron liberadas en el país perjudicando la biodiversidad nativa, ya que estas especies carecen de predadores naturales.
Así mismo muchos animales silvestres son criados como mascotas a través del comercio ilegal, los cuales no pueden ser reintroducidos en su hábitat porque no podrían sobrevivir por su cuenta, en el Ecoparque porteño estos animales pasan a ser embajadores dentro del parque y ayudan a concientizar la importancia de cuidar a los animales autóctonos y protegerlos en su hábitat, algunos ejemplares que fueron víctimas de estas prácticas, son rescatados y rehabilitados en el Ecoparque y al no poder ser liberados se les garantiza su bienestar dentro del parque. En varios lugares de la Provincia de Buenos Aires, por mencionar algunos, Lujan, Jáuregui, Pilar, etc. están tratando de controlar a la Ardilla de vientre rojo, que causa daños en ambientes rurales y urbanos, fue introducida en Argentina en 1970, un estudio conjunto entre la Universidad Nacional de Luján (UNLu) y la Facultad de Agronomía de la UBA (FAUBA) confirmó su presencia en cuatro sitios nuevos de CABA y resaltó la necesidad de dar a conocer y detener esta invasión biológica.
Estos bichitos que se ven adorables, simpáticos, provocan daño, se comen los cables, la corteza de los árboles, emprendimientos frutales, se comen los huevos de las aves, transmiten leptospirosis, afecta negativamente aspectos ecológicos, de salud pública y de infraestructura, desde que fueron liberadas, su expansión en otros lugares se debe a que algunas personas las han trasladado creando nuevos focos de invasión, esto es ilegal.
Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible de la Nación, declaró como dañina y perjudicial para la biodiversidad a la rana toro, este animal integra la lista de los 12 organismos que más daño hacen al hábitat, en la que también están el estornino pinto, el castor canadiense, el visón americano, la trucha arco iris, el jabalí, la ardilla de vientre rojo, la tortuga de orejas rojas, el ciervo colorado, la liebre europea, el tamarisco y el caracol africano gigante. Como en todo es fundamental la educación, para poder combatir el tráfico ilegal de animales, no introducir especies exóticas invasoras, que provocan todo tipo de perjuicios, todos somos parte de la solución, plantemos nativas, autóctonas para restaurar el ambiente natural.