La importancia de los árboles en nuestras ciudades y el aporte de la FAUBA, desde la Facultad de Agronomía destacan los beneficios ambientales y sociales que brindan los árboles y el rol de la Licenciatura en Ciencias Ambientales en la gestión, planificación y cuidado del arbolado en ciudades como Buenos Aires.
Cada 29 de agosto, desde 1901, en Argentina se celebra el Día del Árbol, una fecha que invita a reflexionar sobre la importancia del arbolado y los múltiples beneficios que aporta al ambiente y a la sociedad.
Los árboles cumplen funciones ecológicas, sociales y culturales que resultan fundamentales para el bienestar de las comunidades. Regulan la temperatura, ofrecen sombra y reparo, disminuyen los ruidos urbanos, facilitan la infiltración del agua y proveen hábitat y alimento para numerosas especies de flora y fauna.
“Los árboles no son solo parte del paisaje: son infraestructura ecológica esencial”, señaló la Lic. en
Ciencias Ambientales y subsecretaria de Ambiente de la Facultad de Agronomía de la UBA, Micaela Olivan. “En ciudades densamente urbanizadas como Buenos Aires, cumplen un rol clave en la regulación térmica, la mejora de la calidad del aire y la generación de espacios de encuentro que hacen más habitable la ciudad”.
Según explicó la licenciada, los árboles no solo embellecen las ciudades, también cumplen funciones vitales para el ambiente y la sociedad. “Entre sus beneficios, conocidos como servicios ecosistémicos, se destacan la captura de dióxido de carbono que contribuye a mitigar el cambio climático, la reducción del efecto de las islas de calor urbano, la provisión de hábitat para la fauna y el aporte cultural y social que generan al conformar espacios de encuentro y bienestar colectivo”, contó Olivan.
En este escenario, la Licenciatura en Ciencias Ambientales de la FAUBA tiene un rol esencial porque forma profesionales preparados para gestionar el arbolado urbano desde una mirada integral. Sus egresados y egresadas participan en censos y diagnósticos, diseñan planes de manejo que contemplan tanto lo ecológico como lo social, y articulan saberes técnicos con políticas públicas y acciones de educación ambiental.
Desde la Facultad de Agronomía destacan que la carrera apunta a integrar ciencia, investigación y compromiso social para enfrentar los desafíos ambientales actuales. Los graduados/as trabajan en áreas estratégicas como biodiversidad, residuos, cambio climático y planificación territorial. En el caso del arbolado, su aporte resulta clave para conocer las especies, comprender la ecología urbana y valorar los servicios ecosistémicos que mejoran la vida en las ciudades.
“Brindamos herramientas específicas para comprender la relación entre arbolado, cambio climático, biodiversidad y ecología urbana, con el objetivo de aportar soluciones innovadoras para construir ciudades más resilientes”, subrayó Olivan.
“Formar profesionales que comprendan su valor y trabajen para planificarlo y protegerlo es fundamental para enfrentar los desafíos ambientales de nuestro presente”, finalizó.