Domingo 29 Noviembre 2020
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Carta a Legisladores

Desde hace varios días la Federación de Comercio e Industria de la Ciudad de Buenos Aires (FECOBA) esta ubicada en distintos puntos de la Ciudad, entre ellos la calle Florida, informando a los transeúntes sobre el reclamo contra los Shoppings, en una carta dirigida a los Legisladores Porteños, con fecha 17 de octubre, la Federación explica los motivos.

FECOBA agrupa a 41 Centros Comerciales, y a 75 Cámaras especificas que representan a más de 80.000 comercios de Buenos Aires.

En virtud de la amplia representatividad se dirigen a los Legisladores expresando el profundo rechazo a la posible instalación de un Shopping en el barrio porteño de Caballito.

Nos resulta incomprensible que luego de tres oportunidades en las que vecinos y comerciantes del barrio expresaron su desacuerdo con este proyecto, el Poder Ejecutivo de la Ciudad insista en otorgarle esta prebenda al Grupo IRSA en perjuicio de miles de pequeños y medianos comercios, y en contra de la opinión de los vecinos.

Un nuevo shopping en uno de los barrios comerciales con más identidad de la Ciudad, será un duro golpe para los miles de comercios que le dan dinamismo a la zona, y pondría automáticamente en riesgo unos 20.000 empleos directos generados por los comercios y servicios de esa comuna.

Según la Dirección de Desarrollo Económico de la Ciudad, el 85% de la actividad de Caballito son comercios y servicios, que inevitablemente se verán desplazados por la sobre oferta que se genere en la instalación de un predio comercial de esa magnitud.

Caballito es un polo comercial de servicios, sucursales bancarias, cines, gastronomía, con casi 8.000 comercios distribuidos en 13 Centros Comerciales a Cielo Abierto que invierten a diario en el barrio, que son empresarios y vecinos simultáneamente, que generan empleo estable y permanente, y que ofrecen amplia variedad de bienes.

Los shopping en cambio, no son una solución ni para el empleo, ni para el desarrollo y progreso de las Ciudades. Al contrario, en la búsqueda de grandes negocios inmobiliarios, lo único que logran es anular al comercio, aglutinar la venta en pocas manos, y reducir al mínimo la generación de puesto de trabajo.

Si se analiza su situación actual, esos grandes espacios de ventas apenas generan el 6% del empleo mercantil de la Ciudad pero concentran más de 15% de la venta minorista.

Para cuantificarlo: de los 238.900 empleos mercantiles de la Ciudad, solo 15.497 están en los shoppings. El resto, 223.400 ocupados, trabajan en pequeños y medianos comercios de calles y avenidas.

Trabajan en esos comercios que todos los días deben dar batalla contra los grandes grupos comerciales que sin reparos, siguen avanzando sobre la economía de la Ciudad, desplazando empresas históricas del barrio, aplacando los nuevos emprendimientos, y destruyendo empleos. Esos comercios que frente a la mirada pasiva de las autoridades, también deben enfrentar al comercio ilegal que los acecha en sus calles y avenidas, a las puertas de sus locales. 

Como empresarios y representes de las PyMES de la Ciudad, anhelamos que pueda comprenderse el grave impacto que generará el avance de este tipo de normativas que benefician a grandes grupos sin reparar en sus consecuencias.

Muchos de los shoppings de la Argentina surgieron de la misma manera: violentando normas de planeamiento urbano, y avanzando con ordenanzas especiales y sutiles. El ejemplo más reciente es lo sucedido en los terrenos del Ferrocarril San Martín en Puente Pacífico: se planificó su urbanización otorgándole a Arcos del Gourmet la explotación del predio con fines gastronómicos y luego se habilitó a IRSA para establecer un shopping a Cielo Abierto.

Durante la década de los '90 ese tipo de acciones tuvo un costo descomunal: por cada puesto de trabajo que creó una gran superficie, se perdieron 6,15 empleos directos en el comercio pequeño y mediano de barrio. Así, el país llegó a niveles de desocupación históricos y alarmantes, como nunca antes se habían conocido en la Argentina.

La Ciudad no puede seguir expuesta a la lógica del capital ignorando los principios básicos de la sustentabilidad económica. La radicación de un centro comercial en Caballito impactará sobre la fisonomía del lugar, afectará la calidad de vida de los habitantes de la zona, y destruiría los Centros Comerciales a Cielo Abierto que son los que aportan al desarrollo de Buenos Aires, los que permiten integrar la actividad económica con la comunidad, los que le brindan identidad cultural al barrio, los que iluminan sus calles, aceras y avenidas.

Los legisladores de la Ciudad de Buenos Aires deberán evaluar a quienes quieren representar: si al pequeño y mediano comercio que con su esfuerzo y producción contribuye diariamente a la prosperidad de los barrios de la Ciudad, o a los grandes grupos inmobiliarios que solo buscan ganancias rápidas sin reparar en las consecuencias socioeconómicas que puedan provocar.

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