Miércoles 19 Septiembre 2018
Text Size

Cine sobre césped

En los jardines de la Munich, los días sábados a las 21:00 horas hasta el 15 de febrero, Ciclo de cine al aire libre, para disfrutar  de las mejores películas elegidas especialmente para este verano, llevar manta, silla o reposera.

Entrada libre y gratuita. Se suspende por lluvia.

Con la colaboración del Goethe Institut.

Av. de los Italianos 851, Costanera Sur, de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

Werner Herzog Universos salvajes

La obra de uno de los cineastas más personales de todos los tiempos.

Caminante y aventurero por naturaleza –a los 15 años cruza a pie desde su aislado pueblo natal en las montañas de Baviera hasta Albania- Werner Herzog se ha destacado por su constante búsqueda existencial donde lo humano se desdibuja y lo natural se desvela perverso, nada amigable, aunque divertido y magnético.

Siguiendo la máxima de Eugene Ionesco donde "todo modo de realidad es una contradicción", el cine de Herzog ahonda en el extrañamiento, donde lo más absurdo parece tener sentido mientras que lo más razonable parece no tener cabida.

Su extensa y genuina obra documental constituye el mejor testimonio del que quizás sea el último de una estirpe de cineastas para los que no hay diferencias entre el cine y la vida.

El ciclo comienza con Fata Morgana (1970), un poético y surrealista viaje a través de África, como un sueño fragmentado y donde Herzog contrapone los mitos de la creación con imágenes de destrucción. Este fabuloso  documental representa la rabia del director  fluyendo a modo de imágenes, por lo que en una entrevista denominó "el absurdo del universo". 

En Aguirre, la ira de Dios (1972) su actor fetiche, su "enemigo íntimo"  y quien supiera interpretar esa ambivalencia entre lo humano y lo salvaje, el genial Klaus Kinski, encarna el mito del siglo XIX del gran individuo. La leyenda napoleónica y el superhombre de Nietzsche adornan la locura con los gestos heroicos de la inutilidad.

Basada en la novela de terror Drácula y en el clásico del cine mudo de Murnau, con Nosferatu (1979) la intención del director es principalmente mostrar la irrupción del horror en un mundo burgués que se supone seguro.

Lo infructuoso de las hazañas vuelve en Fitzcarraldo (1982), considerado el rodaje más accidentado de la historia. Aquí la "conquista de lo inútil" vuelve hacerse carne en la memorable actuación de Kinski.

Completan la muestra El diamante blanco (2004), documental que vuelve a poner a Herzog en los límites la épica –esta vez siguiendo las obsesiones del aeronavegante Graham Dorrington-  y La salvaje y azul lejanía (2005), ciencia ficción en estado puro; lo excepcional de esta película es que prácticamente nada ha sido puesto en escena, sino que se trata de material documental.

Facebook "En el Diario"

Facebook en el Diario

Usuarios en línea

Hay 23 invitados y ningún miembro en línea